Noticia · Sociedad
En Matanzas la hora de intimidad cuesta 5.000 pesos, según un reportaje de 14ymedio
Con las antiguas posadas estatales desaparecidas y viviendas donde conviven tres generaciones, en Matanzas prospera una red discreta de habitaciones particulares alquiladas por horas, con precios de 5.000 pesos la hora y 1.000 por una noche, según 14ymedio.
En el barrio de El Naranjal, un antiguo profesor de Química al que el reportaje llama Héctor ofrece a las parejas una habitación al fondo de su vivienda: «El cuarto tiene todas las condiciones, con una buena cama, split, cerveza en el minibar por si quieren tomar y hasta un espejo en el techo». La hora cuesta 5.000 pesos e incluye baño independiente, aire acondicionado y electricidad respaldada por una planta y paneles solares, una ventaja comercial en una ciudad con apagones, según 14ymedio.
Las antiguas posadas estatales, que alquilaban habitaciones por horas, desaparecieron del paisaje cubano: algunas cerraron y otras quedaron convertidas en albergues colectivos para damnificados de huracanes. Los hoteles convencionales tienen tarifas prohibitivas para un trabajador. En ese vacío ha prosperado una red discreta de habitaciones particulares que casi nunca se anuncia con carteles: basta una ventana enrejada, una puerta entreabierta o la recomendación del bodeguero, y cuando escasean los clientes el anuncio va a grupos de Facebook.
Héctor, que pasó 21 años frente a las aulas de un preuniversitario, no tiene licencia de arrendador: asegura que legalizar el alojamiento le dejaría escasas ganancias después de impuestos y gastos. «Esto no es para hacerse rico, sino para hacer un diario», explicó a 14ymedio. Su esposa y él atienden personalmente el negocio para evitar miradas indiscretas sobre quienes entran y salen; la discreción, escribe el reportaje, protege al visitante de las habladurías y al propietario de una inspección.
En la calle Compostela, Abel vende productos cárnicos y alquila por horas el antiguo cuarto de su suegra, con ventilador recargable y paredes que no siempre detienen las conversaciones de los vecinos. Cierra el servicio a las tres de la tarde, antes de que su hija regrese de la escuela. También recibe a personas que necesitan pasar la noche cerca del Hospital Pediátrico y no pueden volver a sus municipios: por 1.000 pesos les permite dormir desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana. «Tampoco me gusta abusar de la necesidad ajena», dijo.
Las reglas varían de una casa a otra: algunas admiten solamente dos personas, prohíben las bebidas alcohólicas o exigen absoluto silencio; otras ofrecen minibar y comodidades que encarecen la estancia. El reportaje describe las dos caras vulnerables del negocio: quien alquila necesita el dinero para sobrevivir y quien paga busca una privacidad que no tiene en su casa, y la informalidad deja a ambos sin garantías ante cualquier desacuerdo.
Fuentes: 14ymedio · Serie Yamacoa: Dólar en el mercado informal (elTOQUE (tasa representativa))
Datos actualizados: 2026-11-07T16:15:00.000Z