DEMOGRAFÍA · DIÁSPORA
El rápido envejecimiento poblacional y la diáspora en Cuba
Cómo el éxodo migratorio deformó la pirámide poblacional cubana, comparado con un escenario sin él
Cuba atraviesa la crisis demográfica más aguda de América Latina: envejecimiento acelerado, natalidad en mínimos históricos y un éxodo migratorio que golpea, sobre todo, a la población en edad laboral y reproductiva. Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), la población residente cayó a 9.748.532 habitantes a finales de 2024, y a un estimado de alrededor de 9,4 millones hacia finales de 2025: un descenso sostenido por cuarto año consecutivo. El demógrafo independiente Juan Carlos Albizu-Campos sitúa la población efectiva muy por debajo de esa cifra oficial: 8,62 millones en 2023 y 8,025 millones en 2024, una divergencia de método (población de derecho frente a población efectivamente presente en la isla) que conviene no leer como un error, sino como dos formas distintas de contar.
El motor central es la emigración. Desde octubre de 2021, más de 850.000 cubanos han llegado a Estados Unidos según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), con picos entre 2022 y 2023; sumando otros destinos, el total migratorio ronda o supera el millón, aunque no existe una fuente única que consolide esa cifra global con precisión. Las mujeres representan entre el 56% y el 57% de quienes emigran, y buena parte del éxodo se concentra en población en edad laboral y reproductiva, lo que erosiona a la vez la base de nacimientos y la fuerza de trabajo activa.
El resultado es una pirámide poblacional que se invierte con rapidez. El grupo de 60 años o más alcanzó el 25,7% de la población en 2024 (frente al 19,4% de 2015), la proporción más alta de América Latina y el Caribe, y la mediana de edad llegó a 42,2 años. En paralelo, la natalidad se desploma: 2025 cerró con 68.051 nacimientos frente a 134.354 defunciones —casi el doble—, un saldo natural negativo superior a 66.000 personas y una tasa de fecundidad de 1,45 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo (2,1). Naciones Unidas proyecta que, de continuar la tendencia, la población cubana podría rondar los 5,6 millones hacia el año 2100; para 2050 las proyecciones son más dispersas, entre 7 y 9,4 millones según la fuente, con el grupo de 60 años o más acercándose a un tercio de la población.
Esta transformación golpea directamente a dos sistemas: pensiones y salud. La pensión mínima, elevada a 4.000 pesos cubanos (CUP) desde septiembre de 2025, equivale a entre 7 y 10 dólares al cambio informal, frente a una canasta de bienes y servicios de referencia que estudios académicos sitúan entre 50.000 y 96.000 CUP mensuales por persona. Una encuesta de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC, 506 personas, no representativa a escala nacional) encontró que el 99% de sus encuestados no cubre con su pensión ni alimentación, ni vivienda ni medicamentos. En salud, más de 77.000 profesionales emigraron entre 2021 y 2024, y la cantidad de médicos cayó cerca de un 30%, de 104 a 131 habitantes por médico.
El expediente incluye también un ejercicio contrafactual explícitamente hipotético: cómo luciría la pirámide poblacional sin el éxodo migratorio posterior a 2021. No es una proyección demográfica oficial ni una medición, sino una forma de dimensionar cuánto de la crisis actual es tendencia de fondo (baja fecundidad desde los años setenta) y cuánto es aceleración por la salida masiva y reciente de población joven.
Fuentes: ONEI · CBP · Naciones Unidas (World Population Prospects) · Albizu-Campos · ASIC
Datos actualizados: 2026-07-20
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