MINERÍA · VALORACIÓN DE ACTIVOS
Del subsuelo al fondo: cuánto vale realmente el níquel cubano
Anclaje empírico del multiplicador VAN/in-situ a partir del único activo minero cubano con estudio de factibilidad auditado
Este expediente mide la distancia entre dos magnitudes que el debate público suele tratar como si fueran la misma: el valor bruto del contenido metálico que hay en el subsuelo y el valor que ese subsuelo puede llegar a producir de verdad. La primera se obtiene multiplicando toneladas de metal por su precio de mercado y no es un valor de activo. Entre una y otra median la recuperación metalúrgica, el coste operativo, el capital, el descuento temporal y la titularidad.
Para medir esa distancia en lugar de suponerla, el expediente usa el único yacimiento cubano con estudio de factibilidad auditado bajo estándar internacional: el informe técnico NI 43-101 del Moa Joint Venture, redactado por Micon International Co Limited conforme a las definiciones CIM de 2014, con fecha efectiva del 31 de agosto de 2022. El vehículo se constituyó el 1 de diciembre de 1994 y pertenece a partes iguales a Sherritt International, de Canadá, y a General Nickel Company, del Estado cubano, con una regalía del 5 % sobre el valor neto de ventas y una contribución territorial del 1 %.
La cascada, en base 100 % y a precios del caso base, va de 25.328 millones de dólares de valor bruto de contenido metálico in situ a 812 millones de valor actual neto al 8 % después de impuestos. Los tramos que se pierden por el camino son 10.564 millones por recuperación de mina a metal, 11.026 millones por coste de caja, 1.851 millones por capital de sostenimiento, cierre e impuestos, y 1.075 millones por el descuento temporal sobre 26 años de vida de mina. La participación efectiva del Estado cubano, sumando el 50 % del capital más regalías e impuestos, queda en 888 millones.
De ahí sale el resultado central. El multiplicador entre valor realizable y valor bruto in situ es del 3,21 % en el caso base y del 4,91 % en el escenario alternativo alcista; medido sobre la toma estatal, del 3,51 % y del 4,57 % respectivamente. El rango recomendado para trasladar cualquier tabla de riqueza in situ a valor realizable es del 3,2 % al 4,9 %, con tres sesgos que deben declararse junto al número. Al alza, porque Moa es el mejor activo minero de Cuba —planta en operación desde 1961, puerto propio, refinería asociada y operador extranjero cotizado— y cualquier otro yacimiento tendrá un multiplicador inferior: la cifra es techo, no valor central. A la baja, porque el valor actual neto se calculó con la red eléctrica cubana deteriorada. Y de acotamiento, porque el resultado es específico de laterita de níquel y cobalto con proceso de lixiviación ácida a presión, y no se traslada a oro ni a tierras raras.
Un hallazgo colateral corrige una cifra de uso corriente: la recuperación real de mina a metal es del 61,2 % en níquel y del 58,8 % en cobalto, no del 85,2 % y el 84,2 % que suelen citarse. Estas últimas son recuperaciones de planta, que miden el rendimiento entre lo que entra a proceso y el metal final, no qué fracción del metal contenido en reservas llega a venderse.
El inventario geológico advierte además de un error frecuente: los recursos se reportan de forma inclusiva respecto a las reservas, de modo que sumar ambas categorías constituye doble contabilización. Solo las reservas probadas y probables, 117,18 millones de toneladas con 1.182,4 kilotoneladas de níquel contenido y 144 de cobalto, admiten valoración económica.
La sensibilidad marca el punto de quiebre. Con los precios un 15 % por debajo del caso base, el valor actual neto cae a 11 millones: el umbral de valor cero está en un níquel de 13.340 dólares por tonelada. En el mercado real de 2024 el níquel se sostuvo cerca del caso base, pero el cobalto cotizó a la mitad del supuesto del informe, y el cobalto aporta el 27 % del ingreso bruto del proyecto.
Cruzando esas magnitudes está el pasivo externo cubano: 4.795,5 millones de deuda oficial con el Club de París al cierre de 2025 y 19.743 millones de deuda externa total según el último dato general publicado por el Banco Central, que es de 2020. Las reclamaciones patrimoniales por nacionalizaciones siguen sin cuantificación auditada, y su omisión sesga el balance a favor del activo.
La conclusión es de método antes que de cifra: el argumento a favor de un fondo soberano cubano no puede sostenerse sobre magnitudes de riqueza in situ. El valor de opción sobre reservas no desarrolladas es real y no es cero, pero debe declararse como opción y no como patrimonio disponible. El propio informe incorpora una advertencia de independencia que el expediente mantiene visible: el laboratorio que realizó la mayoría de los ensayos no se considera independiente del Moa Joint Venture, y sus protocolos de control de calidad no incluyen blancos ni materiales de referencia certificados.
Fuentes: Informe técnico NI 43-101 del Moa JV (Micon International · CIM 2014)
Datos actualizados: 2026-07-29
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